Siempre fui más de letras que de ciencias. Y más de mamá que de papá. Esto último lo vengo demostrando desde que tengo uso de razón, lo primero no. Y es que miedos de adolescente ya superados me llevaron por otros caminos quizás más prácticos que deseados. Es hora de quitarme esa espinita (o a lo mejor no) y tras enfrentarme durante años a números y gráficos, jugaré a mis 23 años a plasmar en una pantalla de ordenador las inquietudes que cuando era pequeño, pensaba plasmar en algún periódico de tirada nacional.
Pensaréis que era lo que me faltaba, yo sigo pensando que es algo que realmente me falta.